Me levanto a primera hora y hago la bajada desde el refugio de Bachimaña hasta la casa de Piedra de Baños de Panticosa. Ahí me permiten dejar la mochila, así que con lo mínimo, ya encaro la subida hacia el Garmo Negro, que se ve a lo lejos.
Al principio, la subida es entre árboles pero desde el principio el camino es empinado. Poco a poco se va ascendiendo hasta que después de más de dos horas, una vez ya se han dejado los árboles atrás, hay una diagonal que asciende entre un canchal o tartera que lleva a una canal donde aún queda algo de nieve. Se cruza sin problemas y mediante esa canal, se accede al circo del Garmo negro, en el cual hay otros picos como son las tres agujas del Algas, la aguja del Pondiellos y el pico Argualas.
En todo este último tramo el camino está plagado de piedra suelta pequeña. En el fondo del circo aún quedan varios heleros que hay que cruzar y un pequeño ibón que se mantiene, en parte helado. Me dirijo hacia la derecha, donde algunas personas ya están subiendo hacia la cima, y por una pendiente muy inclinada y ascendiendo en zigzag, poco a poco voy pasando a grupos de gente y acercándome a la cima.
La subida, aunque no es peligrosa pues no hay ningún paso complicado, se hace muy pesada debido a su exigencia física, pues desde Baños de Panticosa hay bastante desnivel y el tramo final es muy empinado. Finalmente acabo coronando y tengo la suerte de ser el primero y de poder disfrutar de la cima un rato en solitario. Las vistas son espectaculares, destacando enfrente la brutal marmolera de los infiernos y los bellos ibones de pondiellos.
Al cabo de unos minutos comienza a llegar más gente y después de disfrutar un rato del paisaje, decido bajar y, una vez en el fondo del valle, me decido a hacer algo más y en un rato estoy cresteando y coronando los picos de Algas (el Argualas habrá que dejarlo para otro día).
No puedo entretenerme mucho más, pues aún tengo que bajar a baños de Panticosa y luego coger la mochila e ir hacia Panticosa por la carretera, pues es mi último día y tengo que volver. Así, después de comer algo, ya encaro la bajada, paso la canal y comienzo el largo descenso hacia Baños. Una vez ahí, cojo mochila y comienzo a bajar por la peligrosa carretera hasta que un buen hombre se apiada de mi y me lleva hasta un albergue, en Piedrafita de Jaca.
Creo que Garmo Negro es un 3000 bastante duro de subir, pues la subida es bastante monótona y se puede acabar haciendo pesada. Aún así, es un pico con muy buenas vistas que vale la pena ascender.








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