Después de unos días con Anna, me quedaba solo en la bonita localidad de Plan, situada en el precioso valle de Chistau. Antes de las 7 de la mañana ya estoy en marcha dirección el refugio de Viadós. Los primeros kilómetros son por carretera, pero cuando ya se ha dejado atrás san Juan de Plan, se llega a una curva a izquierdas en la cual hay que dejar la carretera para pillar la pista que va hacia el valle de Viadós.
A buen ritmo, voy subiendo por la pista para ir remontando el valle hasta llegar al Camping Forcallo, donde está el último kilómetros de subida hasta el refugio de Viadós. Allí, ya con 12 kilómetros en las piernas y unas 3 horas de camino, dejo la mochila (hoy dormiré ahí) y ya mucho más ligero, comienzo la ascensión hacia el Bachimala.La senda comienza en la parte trasera del refugio, donde hay un cartel que indica el pico, así como otro sendero circular que pasa por el refugio de Tabernés y la virgen blanca. Al inicio, la subida es fuerte y se remontan unos 200 metros entre bosque de forma rápida hasta salir a una pista.
Una vez en la pista, hay que girar por ella a la derecha y seguirla durante un par de kilómetros hasta dejarla a mano derecha para pillar un sendero que, después de dejar atrás una cabaña de pastores, comienza a subir la ladera por una serie de pastos. Ya tengo enfrente el Bachimala, pero aún queda un largo camino por recorrer.
El camino va subiendo hasta que poco a poco me voy acercado a la señal de viadós, una punta rocosa que habrá que bordear por su izquierda para, por un senderito llegar al puerto de la señal. Aquí, se gira a la izquierda para comenzar a bordear el bachimala. El camino va subiendo poco a poco y al mismo tiempo bordeando la mole rocosa, hasta que llega un momento que ya se encara la subida final. Unas eses permiten, con un buen esfuerzo, salvar un fuerte desnivel entre pequeñas piedras que te llevan a la arista final.
La arista final del Bachimala no es difícil, aunque si se tiene algo de vértigo, puede dar algo de impresión pues hay una buena caída a ambos lados. Voy haciendo y en unos 15 minutos llego a la cumbre, donde algunas otras personas también han llegado, aunque al poco rato me quedo solo.

Las vistas desde arriba son muy bonitas. Justo enfrente está el Posets, y desde arriba también se puede ver el macizo de Monte perdido, Vignemale, así como Clarabides o Perdiguero, que serán los dos siguientes objetivos para los dos próximos días.
Con paciencia, voy bajando e incluso alargo un poco por el refugio de Tarbernés para buscar un riachuelo en el cual poder refrescarme. Finalmente, llego al refugio con 33 kilómetros en las piernas y unos 2200 metros de desnivel positivo.
Un día bien aprovechado!




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